Construye tu propio dojo – parte 3 de 3

Bueno, pues hoy vamos a terminar nuestro dojo, ¿os parece?. Bien, como recordaréis del anterior post, teníamos preparado el suelo con las planchas de copopren perfectamente colocadas en el suelo y un espejo que nos proporcionaba una sensación de amplitud:

Pero, como dijimos, el copopren carece de deslizamiento y eso no es nada bueno para nuestra práctica. ¿Qué podemos hacer para solucionarlo? A ver… se nos ocurre ponerle una lona o algo parecido. ¿Y dónde tendrán esas cosas? Vamos a preguntar a un tapicero, que seguro que lo sabe.

¡Efectivamente! Tras preguntar a uno, nos dice que se suelen utilizar para los tatami las lonas que se ponen también en los camiones. ¡Vaya! siempre se aprende algo nuevo. Después de enseñarnos el tipo de lona, comprobamos que así es. Lo único que tenemos que decirle es el tamaño y el color de la misma. En nuestro caso, necesitábamos cubrir 30 m2, pero hay que coger siempre una medida un poco mayor (por los cuatro laterales) para poder sujetarla correctamente al suelo o a la pared correspondiente. Y elegimos el color azul. Por cierto, MUY IMPORTANTE: hay que decirle al tapicero que ponga argollas por los 4 laterales de la lona. Luego veréis por qué.

Una vez avisados, fuimos a recogerla, nos la entregaron perfectamente dobladita y nos cobraron 215 €. Ahora toca colocarla sobre las planchas de copopren:

Bien, vamos a ir extendiéndola por todo el espacio:

Y visto desde otro ángulo:

Hasta que queda todo cubierto:

Va quedando bien, eh? Pero… ¡esas arrugas! Como tengamos que ponernos a planchar… Va a ser que no. Aquí es donde toman importancia las argollas que os comenté antes. Lo que vamos a hacer es pasar un cordón (que venden en cualquier ferretería) por las argollas laterales de la lona y así podemos tensarla hasta que que las arrugas desaparezcan.

Para ello es necesario que, previamente, taladremos en el suelo (o si a vosotros os viene mejor en la pared) varios agujeros donde pondremos cáncamos por donde pasaremos el cordón y, de esta forma, tendremos puntos de apoyo para tensar eficazmente la lona. En la foto podéis ver a qué me refiero:

Aunque por la calidad de la foto no se aprecia bien, fijaros que el cordón pasa tanto por las argollas de la lona como por los cáncamos que están en el suelo. El lado opuesto de dicha lona, que no aparece en la foto, también tiene argollas, y por ellas hemos pasado tornillos taladrados al suelo y así ese lado queda completamente fijado al suelo, sin posibilidad de moverse. De esta forma, al tirar del cordón desde el otro extremo que vemos en la foto, la lona se tensa. Mirad cómo queda:

Esto tiene muy buena pinta ya, ¿verdad? Ah! se me olvidaba. Los otros laterales de la lona (el que está junto al espejo y el que está junto a los zapatos que aparecen en la foto) los hemos pegado al suelo con silicona, pues sueltos no quedaban muy bien. En la foto se puede apreciar los restos de silicona en el suelo. Eso después se puede tapar con unos listones de madera que pusimos (parecidos a los marcos de las puertas), pero de los que no tenemos fotos (lo siento).

En principio, ya podemos practicar Aikido perfectamente, ¿no? porque ya podemos deslizarnos sin problema sobre el tatami y tenemos un espejo donde mirar nuestros movimientos. Ya, pero, no sé, parece algo frío, ¿no creéis? Vamos a darle un toque más… acogedor. ¿Cómo podemos mejorar el aspecto para que se asemeje más a un dojo? La madera suele quedar bien en estos casos, así que ¿por qué no forramos las paredes con madera? ¡Sí! eso es! Pues nada, vamos a comprar.

Nos acercamos a un almacén de bricolaje y pedimos varios tablones de madera (tipo tablet, de 0,5 cm de grosor) para cubrir nuestras paredes. Sus medidas: 2,10 m de alto x 1 m de ancho). En nuestro caso, compramos un total de 10 tablones, de los cuales 8 eran de color marrón oscuro (“wengué”) y 2 de color blanco, para que no le diese tanta oscuridad al futuro dojo. Pero eso es a gusto del consumidor…

¿Y cuánto costaron esos tablones? Su precio fue de 16 €/unidad, por lo que el total de los 10 tablones = 160 €. Después de cargarlos todos, nos cogimos la “furgo” y rumbo al dojo, deseando de ponerlos. Así que, al llegar, nos pusimos ¡manos a la obra! Primero un lateral:

Y después el otro:

La manera de instalarlos fue con simples tornillos, que elegimos de color negro porque quedaban mejor. Taladramos así todos los tablones en la pared, utilizando para cada uno, 4 ó 5 tornillos en la parte más larga del tablón y 2 ó 3 en la parte más estrecha. Una vez colocados, le dimos una mano de limpieza:

Y ya está. Ah no! Quedaba lo más importante: la foto de O Sensei:

Al fin hemos terminado!!! ¿Que cómo ha quedado? Pues vosotros mismos lo diréis. Aquí os pongo la foto del dojo completamente terminado:

¿Qué os parece? No está nada mal, ¿verdad? Bueno, pues ya sabéis, con poquito dinerito os podéis montar vuestro propio dojo. A continuación os resumiré los gastos que conlleva, aproximadamente, construir un dojo de 30 m2:

– 30 Planchas de copopren de 2 cm de espesor y densidad de 200 kg/cm3 = 550 €
– 2 espejos de 2m de alto x 2m de ancho cada uno = 240 €
– 40 m2 (aproximadamente) de lona = 215 €
– 10 tablones de madera (tipo tablet) de 0,5 cm de grosor y de 2,10 m de alto x 1 m de ancho = 160 €
– 2 listones de madera de 3 m cada uno (para tapar imperfecciones) = 30 €

Y varios gastos menores que no pondré (cáncamos, cuerda, bote de silicona…).

Total de la inversión realizada: unos 1.200 €

Espero que os haya gustado y, sobre todo, que os sea de mucha utilidad.

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